Cada político + su cantor. O sea, el canto que se transfigura hacia la mayor simpleza posible en la que el mundo de las ideas debe ser representado. Todo político un canto, una voz, un desprendimiento de vapores nacidos de las miserias del orden. Un canto de las mayores simplezas, el viaje de su voz al encuentro con su verdad popular. Por ejemplo, Jairo... ¿no es como si Rodolfo Terragno cantara? ¿No son lo mismo, misma rama, mismo pájaro? ¿Migración del nido de víboras del que nace toda idea política hacia la simplicidad del cielo? ¿Jairo no es Terragno? ¿Alguien los vio en una misma pieza, a una misma hora? Pero también está el canto solo. Y el político solo. Como realidades huérfanas y desoladas. La política y las viejas canciones del estalinismo democrático. Las viejas canciones estalinas con nieve tropical... ¿marcaban el camino a Viedma? ¿No hizo falta ese tren al sur, un lento tren que arranque de cuajo los restos del Estado cableado? ¿Una Brasilia fría? ¿Un vagón de ingenieros radicales rumbo al sur? Viedma era el Unicornio, ¿el último intento por construir una ciudad? 83. 83. 83. Después de Félix Luna, ¿a quién le toca seguir matando a 1983? ¿Jairo? ¿Rodolfo? No creo: ellos deben morir juntos. Un pájaro pica en la garganta de ambos semillas de sésamo... ¿Las oscuras golondrinas radicales?
Martín
viernes, noviembre 20, 2009
miércoles, noviembre 18, 2009
El tiempo, el implacable, el que pasó...
La política es conspiración. La política es debilitar al otro. La política está antes que la democracia. Hubo política cuando no hubo democracia. Y a pesar de eso, las reglas de esta democracia, digamos que sus reglas constitutivas, no han sido forzadas. Esta democracia es hija de esa gran conspiración llamada 2001, crisis que a través del kirchnerismo asumió una forma. Hay un problema: es el gobierno nacional quien siempre se ha movido al límite. Y ha empujado al límite a todos. ¿Por qué? Porque ha querido cambiar las reglas de juego. ¿Volverlas a aquello que en los '80 fue puro espejismo? El orden del que somos deudores, y del que todos serán deudores, es el orden que concentra mucho poder en lo político. Ha vuelto el parlamento, algunos años después de que volvió la autoridad presidencial. ¿Qué razonan los que exigen mayor democracia y la entienden como debilidad política del Estado? Porque si hay un hilo que ata los jamones opositores es ése: menos Estado es mas democracia. La gran conspiración que amenaza al gobierno hoy, se basa en un rumor masivo que masculla la impopularidad del gobierno. Y el gobierno basa su (casi) última legitimidad justamente ahí, adonde todos llevan su velita: las instituciones. El gobierno sólo se ampara en su institucionalidad, se funde a ella, y eso hace tan delicada esa escena: adquiere el tono alfonsinista de que si me lastiman, lastiman a las instituciones... ¡porque ya el gobierno no es otra cosa que esa institucionalidad! ¿Qué hace el gobierno con su propio vacío? ¿Con sus años, meses, días, horas y minutos de mandato? Ese tiempo, ese tiempo preciso que al gobierno le queda, es lo que obsesiona a todos. Queda tiempo, queda tiempo, queda tiempo. El boxeo democrático siempre es por puntos, nunca por nocaut. El gobierno sigue siendo el mismo, y tiene la birome del presupuesto. Y hay una cultura política y tradición realista que compacta la duración de los ciclos políticos con la duración institucional: todo ese tiempo en que la estrella de un gobierno está muerta y que "le queda" es un infierno. Hagamos la prueba: ¿qué gobierno no tuvo conspiraciones? ¿Qué gobierno duró mucho mas que su estrella? ¿El kirchnerismo va a confirmar la realidad de los fantasmas que agitó? Sí, existe el terrorismo anti-estatal y anti-democrático de aquellos a los que dedicó los mayores esfuerzos estatales para destruir. Pero el clima de pasillo es el de funcionarios de segunda que miran sus PC's con cariño, secretarias que chatean. Y la rosca de siempre. Y el quilombo para el que están cansados muchos porque... sí, gestión es lucha de clases. Construir 100 mil puestos de trabajo es declarar la guerra. Las conspiraciones, las brujas, los brujos... los hay. Hay un antídoto: el desarrollo del proyecto es la trama de las cosas. La vida es gestión. Se pierde mucho tiempo en discutir las reacciones naturales, fascistas y golpistas de quienes fueron declarados así. ¿Qué esperabas?, es una pregunta pertinente para gritar desde Maipú, cuando el bondi arranca.
Sin ser tanguero de ley puedo imaginar los prejuicios que pesan sobre Horacio Molina. Un tanguero energúmeno no lo pondría en su batea. Tiene pinta de cirujano, una modulación impecable y las facciones de su neurosis sobre una bella cara. El caso de un tanguero que hizo terapia. Y sus arreglos pulcros no podían sintonizarse en la radio que se encendía en una comisaría cuando se encendía la música que iba a tapar los gritos de... Quiero decir: sin la elegancia glamorosa de los Grandes Valores, sin el Tango Chabón, el tipo se las arregló para ser mimado por diosas como Walsh y Sosa. ¿Es la figura viva mas importante del tango? Yo digo que sí. En 1981 ya grabó a Eduardo Mateo... hasta en francés. Cantando es el mas gardeliano de todos, se dijo, y yo creo en eso. Uno podría imaginar una asunción presidencial de Binner matizada por dos o tres canciones de Horacio Molina, y el brillo de las lágrimas -que apenas se dejan ver en Hermes con la banda puesta- cuaja perfecto con la sutil melancolía que se tiene por una tierra y un tiempo que jamás existieron. Y sin embargo, algo del orden de la elegancia se extraña en la política argentina. Que vuelvan los lentos.
lunes, noviembre 16, 2009
domingo, noviembre 15, 2009
viernes, noviembre 13, 2009
Los años que pasaron hasta que D'Elía y Moyano se sacaron una foto explican la política. Para la mayoría de la gente "son lo mismo", para ellos no, no lo fueron, quizás no lo sean en un futuro, pero la política es mas lenta que la gente. El kirchnerismo, acaso en su ocaso, ¿en su ocaso?, haya ordenado la crisis. Es decir, ha construido las transparencias de esa crisis. ¿Y cómo se llama esa crisis? ¿Se sigue llamando 19 y 20? Llamemos a la crisis orden democrático. Tenemos a todas las corporaciones como 100% luchas en un ring. Ya se sabe quién es quién. El kirchnerismo fue mutando, y sus consensos ajustados a la clase media dominante fueron provisorios. La fórmula, como dice Diego, era "mas clase media y no menos clase media". ¿Y por qué se acentúa el mayor error político: enfrentar a Marcelo Tinelli? ¿D'Elía vs. Tinelli como lucha entre Mito y Realidad de la palabra Pueblo? La estigmatización kirchnerista de la palabra "consenso" ha ido demasiado lejos. Un gobierno de vocación popular que perdió popularidad, ¿qué necesita? Necesita volver hacia atrás. ¿Buenas medidas? Sí, pero esos anuncios que ofrecen la intensidad efímera de una cadena, ¿y después qué? ¿Después las colas de pobres para inscribirse entregadas a la intemperie de la noche urbana? ¿No hay promotores del amor al prójimo, remeras fosforescentes oficiales, una enorme carpa que sirve mate cosido en vivo y en directo? ¿No hay una ministra recorriendo esas colas entre la mayoría de la gente que prefiere ese disparo directo al bolsillo que el microemprendimiento de azúcar negra? ¿Por qué se toca y se abandona todo tan rápido? ¿No hay nada mas para decir que lo que se anuncia y fija en el texto de un decreto y el discurso de lanzamiento? ¿No hay nada mas para decir de esa asignación que eleva un grado mas la condición humana de millones de argentinos? ¿Esa fugacidad, acaso, no es lo que reviste esos efectos de gatopardismo, de "decreto para que nada cambie", el vacío que sigue a todo anuncio? Ahí es cuando el kirchnerismo se vuelve ajeno a todo lo que en la sociedad se mueve, y empezó a jugar el papel mezquino de su propia representación... ¿Y las millones de guerras cotidianas que se libran contra el hambre y la exclusión? Yo quiero el kirchnerismo estado y juez: el que deja jugar, el que desata fuerzas y decide. Justiciero que llega a la escena del crimen. No el que lo comete. Pero es una noche triste, se acaba de morir el Enorme Poeta Leónidas Lamborghini. La concha bien de la lora.
jueves, noviembre 12, 2009
miércoles, noviembre 11, 2009
Ya no hay clase obrera. Hay sindicatos. Lotería sindical para el pueblo. Algo de eso cuando salía en Ciudad para los de locación, no sé bajo qué criterio, una obra social... Había que ver cuál tocaba... Por supuesto que muchísimos sueñan con el convenio de Moyano. Esa es la mayor fortuna de Hugo: el sueño obrero de su convenio (y eso se defiende el 20 de noviembre también). Pero... me parece que hay gente que ya hizo todo para merecer su sindicato. Uta puta como yuta/ si los laburantes no te eligen/ por algo será...

